Journal · Ilustración
Anatomía de la mente: los dos mundos de Alfonso Elola
Una entrevista con el ilustrador madrileño Alfonso Elola

En el vertiginoso mundo de la publicidad global, el artista madrileño Alfonso Elola es la mano experta detrás de algunos de los key visuals y animaciones más reconocibles de la industria del entretenimiento. Dentro de una agencia creativa, Elola ha creado ilustraciones, desarrollo visual y animación 2D tradicional para marcas como Netflix, Paramount, Nickelodeon y Nick Jr. Sin embargo, si se visita su perfil público en Artistivo, apenas hay rastro de ese trabajo comercial de alto perfil.
En su lugar, Elola opta deliberadamente por mostrar sus creaciones personales — piezas hechas en su tiempo libre, completamente al margen de briefings, negociaciones con clientes o exigencias comerciales. Como nos cuenta en esta entrevista, detrás de esa división estricta hay una necesidad creativa profunda. "Hay una gran diferencia entre hacer algo porque te lo piden y hacerlo simplemente porque quieres que exista", explica. Los proyectos comerciales llegan con limitaciones del cliente y derechos de propiedad complejos que dificultan compartirlos públicamente; su práctica personal, en cambio, es un santuario sin límites para la experimentación pura. Es a través de estas piezas independientes, reunidas en su perfil de Artistivo, donde Elola sigue desarrollando, puliendo y poniendo a prueba un lenguaje visual que refleja su identidad artística.
La convergencia de la ciencia y la psique
El lenguaje visual que define la obra personal de Elola es una fusión surrealista y contundente entre biología física y teoría psicológica. Desde lejos, sus ilustraciones cautivan por sus formas orgánicas e intrincadas; de cerca, revelan una fascinación por la anatomía humana. Ese interés se remonta a su infancia, cuando le cautivaban las estructuras de esqueletos, músculos y órganos, junto a las formas orgánicas de las flores y la física cruda y dramática de las obras maestras barrocas de José de Ribera.
Pero el trabajo de Elola está lejos de ser un simple estudio anatómico. Su peso conceptual está fuertemente influido por su madre, psicóloga, con quien creció leyendo a Sigmund Freud, Carl Jung, B.F. Skinner y Fritz Perls. Al fusionar estas dos influencias de infancia, Elola utiliza estructuras físicas y orgánicas en bruto como vocabulario visual para estados psicológicos internos y complejos — una exploración de la transformación, de cómo la forma física puede doblarse, deshacerse y rehacerse para reflejar la turbulencia de la mente humana.

Cartografiando el viaje Gestalt: cuatro emociones, cinco elementos
Esta convergencia temática se plasma con mayor nitidez en la serie Organic Portrait de Elola, un viaje Gestalt estructural y simbólico que explora las etapas del crecimiento personal.
Detrás de estas imágenes surrealistas y contundentes hay un proceso creativo riguroso y autoimpuesto. Al empezar una pieza nueva, Elola comienza definiendo exactamente cuatro emociones concretas que quiere representar en un solo individuo. Una vez fijados esos límites emocionales, construye una composición diseñada para sostener y reforzar esos conceptos — y para mantener el impacto visual y la profundidad, se asegura de que cada composición incorpore al menos cinco elementos simbólicos distintos.
Es fundamental para Elola evitar que los símbolos resulten demasiado evidentes. Al mezclar complejidad anatómica con un surrealismo onírico, mantiene el mensaje final abierto, dando a quien mira la libertad de interpretar cada pieza a través de su propio prisma psicológico. De este modo, quien observa deja de ser un espectador pasivo y se convierte en participante activo de la realización de la obra.
El toque humano en una era digital plana
Mientras la IA generativa sigue transformando el panorama comercial, la dedicación de Elola a la artesanía digital manual destaca por sí sola. Como "artista pre-IA" autodeclarado, sigue dibujando con tableta Wacom y Photoshop, aunque reconoce con pragmatismo que la IA se ha convertido en una presencia inevitable en la publicidad, y él mismo la usa en ocasiones cuando los plazos y presupuestos de los clientes lo exigen.
Aun así, Elola sigue siendo escéptico sobre la capacidad de la IA para replicar una dirección artística genuina o una profundidad surrealista. "Una pieza humana todavía me parece humana", reflexiona, señalando que aunque la IA ha intentado copiar los géneros de ilustración surrealista y fantástica desde sus inicios, el resultado sigue siendo fundamentalmente artificial. Para Elola, la verdad está en los detalles: al acercarse a una imagen generada por IA, las pinceladas se ven planas y sin expresión frente a la calidez con textura de la artesanía humana.
Como la IA genera imágenes a partir de instrucciones escritas por usuarios que a menudo carecen de formación compositiva o conceptual profunda, la herramienta se ve obligada a rellenar los huecos — produciendo una avalancha de estéticas repetitivas y superficiales que carecen de una visión artística propia. Donde la IA opta por defecto por lo "cómodo", seguro y homogéneo, Elola aborda su arte personal con un ritmo completamente distinto. No crea para terminar un encargo lo más rápido posible, sino por el placer meditativo, lento y profundamente humano del propio proceso creativo.

La realidad pragmática de la supervivencia creativa
Para Elola, Madrid es una musa hermosa y de gran riqueza histórica. Aunque no participa activamente en la escena artística local contemporánea ni en sus círculos de networking — consecuencia natural de equilibrar un exigente puesto a tiempo completo en agencia con una práctica personal intensa —, extrae una inspiración profunda de la historia de la ciudad. En los días tranquilos, lejos de las multitudes turísticas, se le puede encontrar recorriendo las salas del Museo del Prado, estudiando a los "verdaderos grandes" del arte clásico para nutrir su propio trabajo contemporáneo.
Ese estilo de vida solitario y volcado en el trabajo refleja la filosofía pragmática de Elola sobre el camino del artista moderno. De cara al futuro, planea llevar sus límites surrealistas aún más lejos, explorando cómo se desarrolla la identidad humana bajo un estrés absoluto y extremo o en el contexto de la enfermedad mental.
No se hace ilusiones sobre la dificultad de mantener este camino. "Para artistas visuales como yo, todo se reduce a equilibrar el trabajo que paga las facturas... con nuestra verdadera pasión artística", señala. Rechazando la promesa de soluciones mágicas o la dependencia de subvenciones públicas, Elola es un testimonio de agencia creativa disciplinada y autodirigida. En su visión, el único camino verdadero para un artista es el difícil: aceptar la realidad pragmática de la lucha, poner las horas y encontrar el tiempo necesario para traer una visión personal a la existencia.

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